Top
image5c5a697887614

La negación del arbolado y los espacios públicos – Por Roberto Dabul

Por Roberto Dabul – Arquitecto. Observatorio de Desarrollo Urbano. Colegio de Arquitectos de Mendoza
Si cada época tiene una luz propia para responder a una misma discusión, lo que presenciamos en Mendoza es un atraso de varias décadas en lo que se refiere al arbolado, a los espacios públicos y muy particularmente en lo que respecta a la calle, nuestro espacio público más representativo, más utilizado y menos reconocido.

Suponíamos qué habíamos transitado una parte importante del recorrido, que todos sabíamos sobre lo que estábamos hablando. Pero nuevamente tenemos que insistir sobre el diseño de acequias con fondos impermeables y nichos insuficientes para el desarrollo de un forestal.  Otra vez las podas que desgarran las ramas (suponemos que realizadas por personal sin la suficiente capacitación), pavimentación innecesaria en espacios que antes eran permeables y ahora no.

Y justificaciones para todo lo que la razón no puede justificar.

Se han hecho muy laxos los requisitos para erradicar un árbol. Lo vemos a diario en las obras que se están realizando.

Ejemplares que no presentan deterioro, con troncos y ramajes sanos,  se cortan para dar espacio a alguna mejor causa, los nichos se cierran  y los forestales no se reponen. Y cuando no se erradican, son ignoradas sus necesidades más básicas.

Hemos visto las raíces de las moreras de calle Peltier expuestas a la intemperie antes de la pavimentación del bulevar y desconocemos cuál será la reacción del árbol con el transcurso del tiempo.

Similar es la situación que se puede observar en las obras de plaza España.

Después, cuando los años pasan y un árbol cae sin motivos aparentes, sin tormentas ni viento, nos dice más, nos explica mejor las causas, el estado de sus raíces antes  que el de la copa.

Para muestra están los dos fresnos europeos que cayeron pocos días atrás en calle Buenos Aires.

Pero no todo ocurre en la ciudad. La política de impermeabilización de cauces de riego que desarrolla desde hace unos años el Departamento General de Irrigación, no ha considerado el riego del arbolado rural que antes acompañaba el recorrido de los canales, las calles y el desplazamiento de la población de las zonas agrícolas.

Sin árboles, ha cambiado nuestro paisaje, nuestro uso del espacio público y la vida de los pobladores se hace lastimosa.

Quizás todo esto no sea más que el anticipo de lo que veremos con las obras del MendoTran que se están realizando en calle San Martín de Godoy Cruz. Porque con sólo ver el espacio de circulación de los vehículos se nota que será insuficiente, que la disputa será vehículos o ramas. Y los árboles serán la variable de ajuste de algo que está mal diseñado, pensado con criterios que desconocen la importancia del arbolado en la vida diaria de las personas en un ambiente que se desarrolla bajo sus copas y en poco tiempo más será al rayo del sol.

El martes 29 de enero fue un día sofocante. Alrededor de  40 grados. Quiso la casualidad que en el momento más tórrido de la jornada tuviera que encontrarme en el paseo de La Alameda y fue muy sencillo comprobar que bajo la bóveda de tipas el panorama era muy distinto y agradable. Unos 8 grados menos y con brisas que nos aliviaban del agobio.

Nos preguntamos cómo será en un futuro muy próximo la vida de los habitantes de calle San Martín, la actividad de los comercios bajo un sol sin protección, el tránsito de los particulares, el ascenso y descenso de los vehículos en una calle de un solo carril, la seguridad de los usuarios del transporte público parándose en unas islas mínimas entre las vías de tránsito intenso, el estacionamiento en las calles circundantes, la circulación de ambulancias, bomberos, policías.

Y nos respondemos:  será terrible. Peor de lo que pudimos suponer.

Artículo Publicado por:
Andrea
Sin Comentarios

Danos tu opinión